La construcción de la identidad europea a través de la literatura

por Crenguta Gânscâ. Universidad de Oradea (Rumanía). M. Rubén Martínez Reche. Centro de Profesorado Osuna-Écija (Sevilla).

Los autores tratan con este artículo mostrar las posibilidades que tiene el programa Atlante como vía para fomentar los valores entre el alumnado, así como de abordar otros temas como es el de la construcción de la identidad europea a través de la literatura.

Planteamiento.

El Centro de Profesorado de Osuna-Écija participa desde 2003 en un proyecto europeo Comenius-2 titulado ATLANTE en el que se está abordando el tratamiento de la Dimensión Europea de la Educación a través de los Derechos Humanos. Los socios que participan en esta iniciativa europea son:

 

-        RETE DI SCUOLE VENEZIANE "IRENE" (Institución coordinadora)

-        Saint Gabriel´s College (Irlanda del Norte)

-        Universidad de Padua (Italia)

-        Primary School of Agia Parskevi. Athens, (Grecia)

-        School 127 “Ivan N. Denkoglu”. Sofia, (Bulgaria)

-        Universidad de Oradea, (Rumanía)

-        Liceul Pedagogic “Iosif Vulcan”. Oradea, (Rumanía)

-        Centro de Apoyo al Profesorado de Aranjuez. (España)

-        San Isidro Primary School. Aranjuez. (España)

-        I.E.S Las Aguas. (Sevilla)

-        Municipality of Venice- Education Department.(Italia)

 

La iniciativa ATLANTE es un proyecto europeo enmarcado en el Macroprograma SOCRATES- Acción Comenius 2.1, y en el que se ha abordado principalmente el tema de los Derechos Humanos de primera y segunda generación.

            En el contexto de este Programa Europeo y como vías para fomentar los valores entre el alumnado, también ha habido ocasión de abordar otros temas como es el de la construcción de la identidad europea a través de la literatura.

En este sentido resulta llamativo el profundo desconocimiento de la literatura rumana, a pesar de que las literaturas románicas constituyen la familia lingüística a la que pertenece la literatura española en tres de sus expresiones: catalana, gallega y española. Y son las más próximas a nuestra comprensión y sensibilidad. A pesar de esto la presencia de la literatura rumana en los planes de estudio españoles es prácticamente inexistente, salvo –como puede suponerse- en los estudios específicos de literatura románica. Ni siquiera aparece tratada con buen criterio en asignaturas como Literatura Universal en el Bachillerato.

            Con el convencimiento de que un intercambio cultural en el ámbito literario no hará sino potenciar los lazos entre los países de la Unión Europea, hemos tratado de realizar un pequeño recorrido por los hitos más importantes de la literatura rumana, y por otra parte, hemos aprovechado la labor investigadora de una de las representantes rumanas del proyecto, la profesora de la Universidad de Oradea Crenguta Gansca, para traducir un estudio inédito en España sobre la importante labor de Marin Sorescu en el ámbito de la literatura viajera y sus relaciones con la literatura española.

 

1. La literatura rumana: la necesidad de rescatar del olvido los vínculos con la literatura española.

            La literatura rumana, con la que compartimos referencias culturales y lingüísticas, es una gran desconocida en el panorama cultural actual en España. En el marco del proyecto europeo ATLANTE nos hemos propuesto trabajar el ámbito de la identidad europea a través de un conocimiento más profundo de las relaciones entre la literatura española y rumana.

            A partir del siglo XIII, que es el momento en que puede hablarse verdaderamente de un país rumano y durante varios siglos después, la Literatura está constituida por una poesía popular, de tradición oral, que se manifiesta en dos formas: la poesía épica, cantada por los “lautari” (temas de las canciones de gesta rumanas); y la poesía lírica mucho más original, expresada mediante las doine (poemas inspirados por el amor y el sentimiento de la naturaleza), y los strigaturi (refranes satíricos cantados durante la danza de “la hora”). Esta poesía ha sido recogida en el transcurso del siglo XIX.

            Las primeras producciones pertenecen a los siglos XVII y XVIII; y son traducciones del eslavón o del griego: obras religiosas como la Biblia; crónicas de Gregorio Ureche, Miron Costin y Ion Neculce.

            Al mismo tiempo, Ienake Vacarescu da las primeras producciones de una poesía cultivada.

            La influencia francesa predomina entre 1800 y 1870. Es entonces cuando los jóvenes van a hacer sus estudios al extranjero, a Francia principalmente. La floración de la literatura comienza. Los autores son a la vez traductores, periodistas, gramáticos, poetas, prosistas, y cultivan todos lo géneros.

            En posesión de una cultura sólida, Jorge Lazar (1770-1823), y después Jorge Asachi (1788-1869) e Ion Heliade Radulescu (1802-1872) difunden la cultura de Occidente, a fin de suscitar una producción nacional.

            Bajo esta influencia, mas o menos directa, escriben el elegíaco Carlova, el fabulista Gregorio Alecsandrescu (1812-1885). Demetio Bolintineanu (1819-1872), autor de poesías líricas y épicas sin gran vigor, y Vasile Alecsandri (1819-1890), que escribió elegías , baladas románticas, poemas descriptivos, etc. y a quien perjudicaba su excesiva facilidad. También ensayó el teatro, para el que ya había producido Hasdeu.

            Constantino Negruzzi traduce a Pushkin, a Victor Hugo y a otros autores rusos y franceses.

            El género de las memorias se desarrolla con Recuerdos, de Ion Ghica (1816-1897) y de Ion Codru Dragusanu (1823-1884). Pero la historia ya toma toda su amplitud con Nicidai Balcescu (1819-1852), Mihail Kogalniceanu (1817-1891), Bogdan Petru Hasdeu (1836-1907), y sobre todo Alejandro Xenopol, autor de una notable Historia de los rumanos.

            Vasile Alecsandri había tenido imitadores; pero éstos cayeron en tal insipidez que se sintió la necesidad de una renovación.

            Esta renovación la operó el movimiento llamado “junimista”, con su jefe Titu Maiorescu y su campaña en el periódico Convorbiri literare, que pedía una inspiración más espontánea y una lengua más sencilla a la vez que más vigorosa.

            Con este movimiento se enlaza la literatura realista, que nace hacia 1870-1880 y representa, según los autores, a los campesinos de las diversas provincias: el gracioso campesino moldavo, vivo de espíritu y de lenguaje pintoresco en Ion Creanga (1837-1889) y Niculai Gane (1838-1916); el campesino transilvano, tenaz, más aplomado, en Ion Slavici, n. en 1848.

            Destacando entre todos sus contemporáneos por la profundidad de su cultura y por su genio, Mihail Eminescu (1850-1889) dio a su obra una inspiración variada, lírica o satírica y a la que el pesimism, fruto de meditaciones intelectuales y de las circunstancias de una vida trágica da una notable unidad de tono: Renunciación; Sátira, etc. El valor de su obra no fue reconocido hasta después de su muerte y entonces suscitó numerosos imitadores, entre los cuales el más interesante es Alejandro Vlahutsa.

            Aparte de toda escuela podemos citar luego: a la reina Isabel de Rumanía que, con el nombre de Carmen Sylva (1834-1916) escribió poesías y tradujo obras trovadorescas; al poeta de los campesinos Jorge Cosbuc (1866-1918), que tradujo con un realismo, a veces violento, sus sentimientos; al autor dramático Ion L. Carageale (1853-1912), cuyas comedias satíricas fustigan a los burgueses y a los funcionarios y finalmente a los cuentistas que continúan a los autores realistas antes citados: Barbu Delavrancea (1858-1918), Mihail Sadoveanu, Vlahutsa y Zamfirescu.

            A partir de 1900, la poesía s orienta hacia un refinamiento cada vez mayor, desde Octaviano Goga, Ion Pillat, P. Cerna (1881-1913) y Dimitrie Anghel, hasta Ovid Densusianu y Tudor Arghezi. En cambio, Stefan O. Iosif (1876-1913) y la escuela Semanatorista habían buscado su inspiración en los sentimientos del pueblo.

            Siguen cultivándose el cuento y la novela: Bratescu Voinesti, Emilio Garleanu y, más cerca de nosotros, César Petrescu, Camil Petrescu, Gib. Mihaescu, Matei Caragiale, los realistas campesinos Lungianu y J. C. Vissarion.

            La filología ha tomado un carácter decididamente científico con Aaron Densusianu, así como la arqueología con Basile Parvan. En historia dejaron profundas huellas Lucián Blaga, Ion Barbu, Ion Pillat, V. Voicuescu. Mientras el movimiento literario concentrado alrededor de la revista Gandirea dominó el período de entre las dos guerras mundiales.

            Añadamos que Rumanía ha dado grandes escritores de expresión puramente francesa, tales como la Condesa de Noailles, la Princesa Bibesco, Elena Vacaresco, Panait Istrati, Eugenio Ionesco y Vintila Horia (que también escribe corrientemente en español); y una escritora de expresión inglesa: la reina María de Rumanía.

 

 2. Viajando por el mundo con Marin Sorescu.

De la tesis doctoral de la profesora Crenguta Gânscâ sobre el mundo literario del escritor rumano Marin Sorescu que ha sido publicada por la Facultad de Letras de la Universidad de Oradea (Edit. Cluj-Napoca, 2001), extraemos el capítulo inédito en España sobre la literatura viajera de Marin Sorescu, que tiene especial interés porque puede servir de punto de partida para abordar un aspecto que no está investigado, y es la relación de Marin Sorescu con España. El escritor rumano visitó nuestro país en varias ocasiones y en varios momentos hace alusión a sus impresiones sobre España.

A continuación se ofrece la traducción del estudio de la Profesora Crenguta Gânscâ. La traducción se ha realizado desde el inglés al español con la ayuda del propio Departamento de la Facultad de Letras de la Unviersidad de Oradea.

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Viajando por el mundo con Martin Sorescu”

Crenguta Gânscâ

Uno de los escritores rumanos más interesantes del siglo XX es, indudablemente, Marin Sorescu. Nos encontramos con el escritor rumano más traducido en toda la historia de la literatura rumana, debido a su lenguaje que está caracterizado por una mezcla de sencillez y profundidad. Él pertenece a la llamada " generación de los años 60 ", y contribuyó con el resto de compañeros de generación al “deshielo” de la literatura rumana. Contribuyó igualmente a la recuperación de la “literatura verdadera” , después de casi dos décadas en las cuales el régimen político había permitido sólo a una cierta clase de literatura que respondió a la ideología oficial.

En los años 60, era percibida una relativa relajación cultural y muchos jóvenes y buenos escritores se aventuraron en la búsqueda de otros modos de expresión en un contexto de más libertad. En este contexto, la voz absolutamente original de Marin Sorescu supuso la entrada de una corriente fresca en la literatura rumana

Sorescu tuvo, desde el principio el acierto de conjugar un aspecto popular y accesible en su poesía con otra vertiente de originalidad y profundidad intelectual. Encontramos que es muy conocido como un poeta y un dramaturgo, pero también escribió prosa, ensayos, crítica, memorias, además de ser también un pintor muy interesante. Pero por encima de todo nos encontramos al un escritor inconformista y, como consecuencia, el lector siempre puede esperar un aporte original leyendo su trabajo. El inconformismo conocido de Sorescu conlleva, por consiguiente, el hecho que ninguno de sus textos es lo que parece: el teatro se convierte en poesía, la poesía en teatro, los ensayos son poesía, la crítica es ensayo, etc.

En este sentido, el único volumen de memorias que Marin Sorescu escribió, pero publicado sólo después de su muerte (él murió en 1996) a pesar de tener el título Jurnal (el Diario), preventivamente añade un subtítulo con la intención de que fuera aclaratorio Romanul calatoriilor (la Novela de Mis Viajes) - pero que es de hecho más confuso, justo como la advertencia en la primera página: " Algo como un diario y como una novela ". Leyendo el prefacio escrito por el propio autor, averiguamos que la confusión - simulada, por supuesto- es del autor también, quien no cree en el así llamado "diario íntimo" de un escritor. Esta supuesta "íntimidad " es muy capciosa para el lector. El escritor no puede ser exacto en su diario, ante todo debido a su familia, y luego debido a los censores. Las mujeres son tan curiosas como algún censor, y el censor como algunas mujeres. Deduciendo este hecho, el escritor […] trata de rechazar, él simplifica su vida interior hasta el límite del Código civil y él abandona todo que podría ofender a la gente alrededor. ¿Y luego, por qué seguir escribiendo más? "

            Enfermo y cansado de convencionalismos, Marin Sorescu reacciona de modo similar cuando tratando con memorias, sobre todo memorias de viajes. Además de la sospecha sobre la falta de sinceridad, el escritor tiene aversión al a menudo molesto narcisismo - " el defecto de un diario, o de unos apuntes viajeros - como una especie literaria - es que uno mismo se encuentra demasiado a menudo. Usted se hace su propio carácter y usted sigue encontrándose hasta el aturdimiento. Lo que usted vio, lo que le dijeron, lo que usted comió. " - y la tentación irresistible de convertir esto en literatura

"… Los mejores diarios de viaje son, en mi opinión, aquellos que están totalmente esterilizados del microbio de la literatura (…) Anotaciones útiles, precisas y cortas.

            La obsesión sobre el acto de escribir un diario es reccurente en este volumen, como una forma de autosugestión: " Pero voy a escribir un diario incontemplativo e indocto […] un diario del paladar, de las puntas(los consejos) y de los empeines ". El poeta Marin Sorescu no puede eludir totalmente las tentaciones de literatura, pero, siendo consciente de esto, él los afronta con la ironía y la autoironía. Así, la programada ingenuidad equilibra con la actitud libresca que, bajo estas circunstancias, parece simulada, el resultado es un atípico diario, donde la frontera entre información y fantasía es bastante relativa:

            "El holandés construye diques incluso en sus casas. Ajeno al placer o al hábito. Alrededor de la tina. ¿Por qué llueve tanto en Holanda? Porque les gusta en extremo construir diques" y "Sobre turistas holandeses: vigílelos, ante el temor de que ellos pudieran llevarse el suelo en sus bolsillos, para depositarlo en su patria, construir el dique. Aquí, Demostene tartamudearía siempre, porque él no podía encontrar ninguna materia para llevar a su boca ". Al escritor de memorias le gusta muy a menudo jugar a la ignorancia - " …No he sido nunca tan bueno como Henrics. Siempre me mezclo con él " o la afectación erudita

" … Este es el lugar donde el existencialismo podría haber sido nacido, pero esto no hizo, y el fenómeno va a ser explicado por nosotros en otra ocasión, sobre la base de ciertos números y hechos concretos ".

            Por lo tanto, para desasosiego de aquellos que son aficionados a biografías, lo que ellos pueden encontrar en este volumen es de hecho más cercano a lo que el subtítulo dice que el título: esto es " una novela de los viajes " el escritor hecho dentro del país o en el extranjero, "una novela" que había sido titulada(dada derecho) primero Însemnari de pe retina (notas desde la retina) - mucho más cerca al contenido, pero probablemente considerado no suficientemente provocativa por el autor.

Algunas páginas ya habían sido publicadas en revistas durante la vida de Sorescu, pero publicadas ahora juntas, ellos consiguen una unidad literaria que confirma el subtítulo, "la novela", pero no podemos estar tan seguros hablando sobre Sorescu. Hay solo unos pocos elementos recordándonos un diario: el hecho de que los fragmentos situados en nte un cierto lugar y espacio son cronológicamente y el hecho de que haya referencias concretas a alguna gente real, lugares, sucesos. Pero el escritor de memorias es de hecho el personaje de una novela, moviéndose libremente a través del tiempo y del espacio como Orlando, el famoso personaje creado por Virginia Wolf.

            El narrador no es sólo Marin Sorescu, el escritor viajando a América, a Iowa City con una beca que él ha obtenido como escritor, o el autor dramático invitado a París o a Praga para asistir al estreno de una de sus obras, o invitado a una conferencia en España o en Tenerife, él está viviendo como un personaje, la historia de los lugares que él visita. Su imaginación le ayuda a cruzar las barreras del tiempo y a tener diálogos con los otros personajes, los cuales desaparecieron hace mucho tiempo. El se transfoma a sí mismo de espectador a actor, pero lo que se muestra no pertenece de ningún modo solo al presente sino también al más o menos remoto pasado. Tan fuerte es su implicación en la nueva realidad, que , abandonando, por ejemplo el museo de los instrumentos de tortura de La Haya, un antiguo prisionero del pasado, el espectador-visitante tiene una nueva visión del problema cuando abandona la exposición. Él no puede reaccionar a las aglomeraciones sufridas en las ciudades de hoy en día: "Tus problemas, me dije a mi mismo, no existen. Acabo de salir de prisión". Él es el espectador ideal de "El show del mundo" que se implica totalmente en el espectáculo que se le está ofreciendo. En el mismo sentido, la historia de cada monasterio de Los Cárpatos está sucediendo otra vez, para nosotros, como si se estuviera viviendo por primera vez, narrada con una mezcla de sorpresa , admiración o humor, dependiendo del caso. Los reyes, fundadores de iglesias, llegan a ser personajes, en cuyas casas Sorescu entra muy humilde. Las pinturas de los museos- a la pintura se le otorga un lugar preferente en este volumen, son las famosas pinturas que Sorescu, desde su propia experiencia como pintor, cataloga minuciosamente. O los frescos de los monasterios rumanos , que evocan una realidad virtual, y en los cuales el escritor entra sorprendentemente con suma facilidad. La contemplación de ellos genera escenarios imaginarios y sorprendentes, cuyo personajes interactúan con el espectador a menudo en una forma cómica: "El cuello de la mujer de Venetiano me dice algo ahora. Ella mueve su cuello para ver. ¿Para ver qué?. Yo he cambiado mucho últimamente". Otros inspiran pequeños ensayos cautivadores.

            Un ejemplo muy típico y relevante para las relaciones que el escritor mantiene con la realidad que él describe es un poema inspirado por el museo de antropología de la Ciudad de México:

 Estoy muy cansado desde los albores de la humanidad,

El primer hombre está perdido

Soy yo

Estoy construyendo la historia otra vez-y estoy cansado

Desde los albores de la Humanidad.

La marca de los dientes está esperándome,

Y también repicando en mi calavera

Las plumas en mi nariz y orejas

Ellos me darán una tribu

La cual yo he de defender

Pero estoy mucho más asustado de la difícil tarea

De construir la pirámide

¿Otra vez yo? Por qué me toca otra vez

¿Quién envolvió la vieja pirámide en una nueva?

¿Volveremos a tener problemas con sus espítutus después de esto?

 

            El personaje Sorescu es también un atípico viajero-visitante. El para el posible exceso de sensibilidad - como en la otra parte de su trabajo literario- por algunas muy prosaica, irónicas observaciones pero las cuales revelan de hecho una desbordante imaginación y un muy agudo sentido de la observación: "Venus y Simonette perteneciente a Boticelli tienen, creo, la misma peluca la cual debe ser la contribución de al menos tres mujeres con una mente vigorosa y pelo, y su rubio tesoro. Ellas deben haber sido alemanas, o ¿dónde en italia podrías tu encontrar tales mujeres rubias?. "La lección de anatomía" pintada por Rembrandt provoca al autor hacer bromas.

            "Ocho personajes y ninguno de ellos está pensando en el cuerpo muerto. Y después de todo, ellos son todos demasiado viejos y sienten como que no pueden aprender nada más. Más bien ellos posan como si estuvieran aprendiendo. ¿Quién es el hombre muerto? ¿por qué murió. él?. Ni siquiera se pasa por su imaginación, a ninguno de ellos, el porqué de la muerte del hombre. Todos están muy serios, muy engolados. De repente tienes una idea. Imaginemos que el cuerpo se levanta, imaginemos la escena, ¡qué gracioso sería!... la ciencia podría tambalearse si el cuerpo se levantara...”

             Por otra parte, este diario revela otra dimensión de la escritura de Marin Sorescu, casi ausente in el resto de su trabajo, esto es la descripción. Nosotros encontramos aquí un paisaje dibujado, sorprendentemente . Hay una "poesía" de los lugares, la cual, el "prosaico" Sorescu tal como algunos lectores podrían haberlo considerado, revela con una gran sensitividad, y a veces con una pedantería de la cual no estamos muy seguros de por qué no es disimulada en esta ocasión.

            Sorescu demuestra ser el mismo original y atento observador- hay también una originalidad de contemplación- cuando describe el paisaje Rumano. El recrea con una multitud de detalles especialmente la atmósfera de los lugares los cuales, sin ser idílicos, tienen un áura mítica. La leyenda o el simple suceso en la vida de la gente, llega a ser en la narración del escritor, suceso fantástico, algunos de ellos con reminiscencias literarias los cuales tienen lugar en una especie de eternidad, es solo eternidad del papel. Hay un gancho de la retina que no puede ser satisfecho: "No hago cuadros pero solo con mi pensamiento los desarrollo con mis ojos en la noche, cuando no están cerrados". De hecho algunos días son señalados solo con poemas inspirados por gente o lugares, de forma que podemos llamar claramente a estas páginas diario; otras, por el contrario, conllevan un estilo telegráfico, señalando con un estilo mercantil el precio del hotel, de la comida o de los tickets para los museos -es una confusa mezcla de estilos que mantienen despierta la mente del lector.

            Con tal estilo, Marin Sorescu pone en una paródica fórmula , el ya mencionado diario convencional. La autoironía que hace estallar la clásica imagen del viajero también concierne, indirectamente, la misma convención. Sorescu a veces juega el rol del turista apresurado, transformado en un cazador de souvenirs y fotógrafo impecable. "Ahora, que hemos hecho una foto con esta estatua , podemos ya olvidarla"

            Hay un momento en la biografía de Sorescu, un momento muy dramático cuando él fue acusado de traición política e incluso pudo haber sido hallado muerto "accidentalmente". Después de este momento el lector puede sentir un suave cambio en el tono de la narración hacia un tono más serio.

            Una importante parte del volumen está dedicada a la narración de algunos, digamos, "afortunados encuentros" con algunos famosos representantes del mundo de la cultura, desde diferentes lugares: Mircea Eliade, Max Frisch, Elías Canetti, Emil Cioran, Geralk Bisinger, Oskar Pastior, Giancarlo Vigorelli, etc. Aunque ellos están reunidos bajo el título MARIN SORESCU EN DIÁLOGO, estos fragmentos son también más que simples diálogos. No pueden ser considerados simplemente entrevistas, porque nosotros no Pero el escritor no se olvida de esta obligación como y nos da una explicación como si no fuera un director de escena y el nos da completa y útil información sobre los huéspedes que él tiene, información cuidadosamente tomada de diccionarios y lexicografías. El también anota lo que percibe en las reacciones, y se emociona. Hay una constante y deliberada conciencia por la forma, atmósfera, impresión, pero también por dramatizar, por actuar, por el "show" de sí mismo. De hecho estos diálogos-retratos son también una clase de viajes. En el estudio de un artista o en el mundo de las palabras de un escritor, en el laberinto de una brillante mente pensante, el talento de las memorias de un escritor hace al lector viajero en los mismos diferentes lugares: algunos de ellos ya los conoce el lector y ahora los ve encantado y nostálgico, algunos de ellos el lector los ve por primera vez y se siente como Colón descubriendo América.

            Sin ser uno de los llamados "grandes libros" de la literatura mundial, sin hacer extraordinarios alardes o sin incluso tratar de cambiar una de sus ideas y opiniones, este libro gana, naturalmente y de forma poco ostentosa, su lugar en la bibliografía, revelándonos una mente abierta la cual se mueve libremente y fácilmente en todos los registros, en todos los lugares, sean geográficos, culturales, humanos, pero es a la vez muy sensible a los incómodos clichés y "marcos" de los convencionalismos literarios.

 

Conclusiones:

            En los actuales momentos socio-históricos en los que se está construyendo el modelo de Europa nunca se remarcará lo suficiente la importancia de sustentar las bases de la nueva Europa en unos cimientos que fomenten los lazos culturales, educativos y lingüísticos. Como ya demostramos en nuestro artículo La educación como base en la construcción de Europa (Mediodía, 2, 1999) una Europa que exclusivamente dedique sus esfuerzos a una cooperación económica está abocada al fracaso; el único camino posible es la apuesta decidida por la identidad cultural, que se enriquezca con las diferencias.

            Los educadores hemos de ser concientes de que estamos preparando las primeras generaciones de ciudadanos europeos. Nuestro actual alumnado tendrá que integrarse en una sociedad que está ampliando sus lazos de unión internacionales y que va a estar marcada por el multiculturalismo. Es evidente que no tiene sentido quedarse anclados en visiones endógenas; la sociedad en general y el profesorado en particular debe conocer la realidad educativa de Europa y utilizarla como referentes en sus actuaciones pedagógicas.

            Pretender una unión de Europa que no contemple una decidida atención a la educación está abocada al fracaso. El mito del toro blanco y de la doncella, el rapto de Europa por Zeus contiene una carga simbólica y cultural tan rica como nuestra propia realidad. Las próximas décadas serán decisivas para la construcción de un nuevo modelo de Europa, y del resultado final cada uno de nosotros tendremos una pequeña parcela de responsabilidad.

 

Referencias bibliográficas.

GÂNSCÂ, Crenguta The literary work of Marin Sorescu, Oradea, Cluj-Napoca, 2001

GARCÍA GARRIDO, J.L. Diccionario europeo de la educación , Madrid, Dykinson, 1996.

GASCÓ CONTELL, Emilio Panorama general de las literaturas extranjeras, Madrid, Escelicer, 1966

LOZANO, C. La educación en los siglos XIX y XX , Madrid, Síntesis, 1994

MARTINEZ RECHE, M. Rubén “La educación como base en la construcción de Europa” en Mediodía vol. III, 1995 (pp. 31-42)

 

 

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